///Una historia de Monte Alto y As Lagoas

Una historia de Monte Alto y As Lagoas

MIRIAM CHEPSY / El periódico La Opinión describe hoy, en un artículo,  las relaciones entre los barrios según una encuesta A porta aberta y habla de la relación “descompensada” entre Monte Alto y  As Lagoas.

Al leerlo recordé mi experiencia sobre esos barrios.  Recuerdo a Monte Alto como un barrio coruñés antiguo, de familias que llevaban años en la zona y con tradiciones propias y arraigadas. En el año 1975, un barrio muy consolidado de casas bajas. Es normal su relación descompensada  con As Lagoas,  relación que, cuando llegué, ese año a Coruña, era muy escasa.

Como vecina de As Lagoas  durante veinte años y hasta hace otros veinte, evoco aquel  ambiente.

Llegamos hacia el mes de julio o agosto. Aún no estaba construido el tanque del Monte Alto y tuvimos cortes de agua durante casi todas las horas del día porque ese  otoño fue especialmente cálido y seco.  Habíamos alquilado un piso en el edificio Mediodía, pelotazo urbanístico de la época, edificio que tapó definitivamente  la torre de Hércules, pero con una situación urbana privilegiada, porque abría sus vistas al mar. Cierto es que algunos días de invierno era difícil caminar a lo largo del edificio por la fuerza del viento.

Había pequeño comercio con el que uno podía abastecerse: librería, farmacia, carnicería, tienda de frutas y verduras, bar, luego también un pequeño supermercado y, por la parte de atrás, comercios que aún persisten, como el  de mecánica de coches, y, en la punta, una casa de venta de motos que luego se mudó al centro.  Casi todos los locales que se habían instalado los habían abierto, si no todos, en su mayor parte, familias recientemente llegadas  de la inmigración, algunas de Alemania, otras de Suiza. La compra mensual la hacíamos en Codeco. una cooperativa de comercio, a la manera de los supermercados de hoy, en la calle de la Merced.

Poco tiempo después, el  mismo promotor construyó el Complejo Sis Lar bajo el nivel de la carretera, viviendas con una piscina y un restaurante donde también vivimos .

Más allá del Edificio Mediodía había una hilera de casas bajas del Ayuntamiento, en la que vivían familias de trabajadores del Ayuntamiento y algunas  de etnia gitana. Esas casitas de aspecto humilde y agradable, con su pequeño patio delante y otro en el interior, donde pernoctaban las gallinas que salían a pasear y alimentarse en la hierba, que llegaba hasta las rocas donde también corrían libremente los niños. Esa  hilera de casas,  desapareció en la misma época que el complejo, hace unos quince años o quizás algo más, cuando construyeron el paseo marítimo. Hoy, en su lugar, hay un gran bloque de viviendas.

Más allá, hacia la Torre de Hércules, había huertas y se podían encontrar algunas vacas.

As Lagoas,  a diferencia de Monte Alto, era, entonces, un barrio “mal visto” por los coruñeses, de “mala fama”, porque, en esa época y hasta bastantes años después, estaba más allá del  secadero y del  matadero, que teñía de sangre el mar que hay a sus pies.

En el edificio Mediodía, éramos, por ese prejuicio social, casi todos, extranjeros de Coruña, algunos latinoamericanos y también de otras provincias de España y alguna gente “especial” como el cantautor Miro Casabella y su familia y una concejala de la primera corporación democrática del Ayuntamiento, Pura Barrio Val y su marido el abogado Salgueiro.

A pesar del estado del paseo, que no era tal, sino una acera de tierra, As Lagoas se relacionaba, por la costa, con el centro de Coruña, no asumía como centro de su barrio la Avenida de Hércules y menos aún la más alejada  calle de la Torre aunque allí utilizábamos el comercio secundario como tintorerías y ferreterías que no había en la zona de Lagoas, y el colegio Curros Enriquez, aunque la vocación de barrio costero hacía que los niños fueran también al prestigiado Eusebio Da Guarda, en la Plaza de Pontevedra. Había también, en la plaza, parada de autobús de los colegios privados. Recién muchos años después se construyó el hoy colegio profesional en el camino a la Torre de Hércules, que entonces era zona descampada.

El equipamiento urbano que se compartía era la Iglesia de Monte Alto y la escuela , en la que, hacia los años 1979 o 1980 se creó la primera APA de los colegios públicos de Coruña, en la que  participaba el  hoy un conocido personaje, Manuel Monge, él  sí de Monte Alto, que también fue concejal del Ayuntamiento.

Aunque ahora  viven otras familias, quienes habían abierto los negocios del lugar están ya jubilados, y los que vivíamos entonces allí ya vivimos en otros barrios,. Donde hoy está la Casa del Hombre  había una cantera, y donde  hay nuevos bloques de viviendas  y un hotel, era la zona “sucia”. Monte Alto también es ahora una zona de bloques y tiene un Mercado en su plaza, y cerca, un centro del Ayuntamiento que no existía entonces. La diferencia tradicional seguramente persiste, ese volcarse As Lagoas a la línea de la costa y su carácter residencial, y Monte Alto como un barrio “interior” y con carácter mucho más comercial a lo largo de la avenida y calles principales. Eso es lo que debe mantener una identificación clara de uno en relación con el otro y ser la causa de esa relación descompensada.

La playa que había en aquella época  y que ya no existe, que podía haber sido usada por los habitantes de Monte Alto,  no recuerdo que bajaran allí,  quizás fueran al más tradicional Club del Mar. Era  de uso puramente  local y aún se podían encontrar pulpos y hasta algunos percebes en las rocas… Y también, a veces, en las noches, se veían lucecitas en la costa, que se suponía correspondían al tráfico ilegal de cigarrillos.

También había pocos coches en las calles. El edificio Mediodía no tenía garajes, pero había más de cien en el Complejo Sislar, que cubrían las necesidades del barrio. Las calles, por entonces, , eran lugar de juegos de pelota y zona de bicicleta para los niños. Hoy eso sería imposible.

Creo que el barrio de Monte Alto tenía una fuerte identidad social. También ocurría lo mismo en As Lagoas. Aun hoy, cuando uno se encuentra con alguien que viviera  allí entonces, nos sentimos parte de la misma “aldea”.

Era otra época…


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By | 2017-03-29T17:28:35+00:00 18/03/2016|Categories: A CORUÑA, Cosas que pasan|Tags: , |4 Comments

About the Author:

Miriam Chepsy
Miriam Chepsy nació en la ciudad virtual de Ficticia en el año 2001. Antes de esa fecha era, para todos, Myriam Goluboff, nombre con el que nació en Buenos Aires y con el que cursó estudio de arquitectura, profesión que pudo ejercer en La Coruña, ciudad en la que vive y en la que desarrolló una intensa labor docente en la Universidad.

4 Comments

  1. O'Bieito 14 octubre, 2016 at 5:18 pm - Reply

    Yo viví en ese edificio de 1971 a 1981. Me encantó tu análisis, y me ha traído muchos recuerdos. Un saludo!

  2. […] Una historia de Monte Alto y As Lagoas […]

  3. Rodrigo 20 febrero, 2018 at 5:45 pm - Reply

    Nací en 1976 y me crié en As Lagoas durante unos años con mi abuela que vivía en esas humildes y agradables casitas , tu análisis es fantástico,me a encantado por qué yo siento lo mismo, era como vivir en un pequeño pueblo, gracias por traerme tantos buenos recuerdos

  4. Myriam ¨Goluboff Scheps 23 febrero, 2018 at 12:45 pm - Reply

    O’Bieito y Rodrigo, muchas gracias por vuestras palabras y es un gusto saber que otros también llevan aquellos recuerdos en el corazón.

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