///Las fronteras y los límites de José Luis Sampedro

Las fronteras y los límites de José Luis Sampedro

NACHO PÉREZ DE LOS HEROS / Afortunada iniciativa de Economistas sin Fronteras dedicando su último dossier (nº 21, primavera 2016) al recuerdo de José Luis Sampedro. El pasado 8 de abril se cumplían tres años de su fallecimiento y con tal motivo  la organización no gubernamental quiso rendir “un pequeño homenaje a quien ha sido no sólo uno de los economistas más importantes de España, sino también un escritor de indiscutible relevancia y un pensador de intereses múltiples, de cultura renacentista y de agudeza excepcional”. Presenta el dossier siete artículos que analizan distintas facetas del Sampedro economista, y un artículo final dedicado al Sampedro escritor. Incluye también un completo índice de la obra escrita del autor, tanto en ficción como en no ficción. (Para acceder al dossier pinche aquí).

A Jose Luis Sampedro (Barcelona, 1917) se le puede recordar en múltiples registros. Por sus novelas, por sus obras de economía, por sus palabras, o por su ejemplo vital. En los últimos tiempos, al hilo de las noticias sobre la destrucción a manos del ISIS de las ruinas de Palmira, en Siria, enseguida me venía a la mente La vieja sirena (1990), novela que mezcla historia y mito, realidad y ficción, en torno al tercer siglo de nuestra Era: “En Oriente todo ha cambiado ya: la fuerza no es Persia ni Roma sino Palmira y mis barcos”, dice el protagonista en uno de los pasajes. ¿Qué pensaría Sampedro viendo la destrucción sin sentido de aquellas ruinas? Es fácil imaginarlo.

En la época que publicó esa novela sería elegido miembro de la Real Academia Española (RAE), donde leyó su discurso de recepción, titulado Desde la frontera, en junio de 1991. Un discurso que hoy, 25 años después, sigue tan fresco, certero y profundo como entonces. Por eso traemos aquí algunos pasajes del mismo, invitando al lector a acudir al texto original para disfrutar del pensamiento sólido y sugerente del autor, y comprobar su vigencia.

Las primeras fronteras vitales. “Lejos de caminar sin rumbo, la frontera siempre fue mi norte”, dice Sampedro al comienzo. Porque ya desde su primera infancia en Tánger, y después en Aranjuez, fue forjando esa íntima esencia fronteriza y a sentirse escritor, a caballo de una realidad cotidiana y un mundo mítico. “Entonces ignoraba que me estaba empezando a poseer ya la adicción a lo fronterizo”, aseguraba, aunque desde la guerra civil, decía, “he detectado fronteras por todas partes, aunque muchas no reciban ese nombre”.

Dos estilos de vida. Ironías del destino, su primera actividad profesional tuvo que ver con una aduana marítima –otra frontera-, y su formación académica derivó hacia el mundo de la Economía, en vez de al de las Letras. Él mismo se encargó de borrar, brillantemente, la frontera que le situaba en disciplinas tan distintas. Al tiempo que iba descubriendo múltiples fronteras (geográficas, biológicas, históricas, sociales, psicológicas…), iba ya percibiendo la dualidad y ambivalencia de la posición fronteriza que, según afirmaba, deriva en dos diferentes estilos de vida, el fronterizo y el central, que no son rivales sino complementarios. “Los cambios generados en la frontera no serían posibles si el centro no contribuyera al soporte de lo modificable. Tan vital es el cambio como la permanencia, tan lícita la actitud central como la fronteriza. Pero esta última vive más abierta a la innovación y al progreso porque, como cantó el gran fronterizo Pablo Neruda, ‘no es hacia abajo ni hacia atrás la vida’”.

Caras de la misma moneda. También las reflexiones de Sampedro en el terreno de la economía le sugerían abordar, desde el análisis, fronteras que no lo eran tanto. Así lo hizo con la que separaba, o no tanto, al capitalismo y al comunismo -que denomina ‘capitalismo de Estado’: “El comunismo coincide plenamente con el capitalismo en adorar la técnica y la productividad y en confiarles la solución de todo aunque, como no cree en el mercado e intentó vanamente instaurar incentivos humanos distintos del lucro, quienes allí atienden el altar no son los capitalistas sino los funcionarios y técnicos estatales. Tanto coincide con el capitalismo que incluso reduce la historia a lo económico, todavía con mayor rigor”. Y añade una sentencia más que elocuente cuando dice que “sólo los ingenuos y algún premio Nobel de economía llegan a creer que nuestro mercado encarna la libertad de elegir, olvidando algo tan obvio como que sin dinero no es posible elegir nada”.

Libertad e igualdad. Tras resumir las aportaciones del liberalismo (más libertad a costa de mayor desigualdad) y comunismo (más igualdad, con merma de la libertad), asegura que ninguno de los dos ha progresado hacia la solidaridad y que, al contrario, “al poner el énfasis en el individuo el capitalismo mercantil socavó los sentimientos de comunidad propios de las sociedades tradicionales y los sigue socavando en el Tercer Mundo sometido a su influencia; mientras el comunismo sólo consiguió imponer una solidaridad forzosa, triste simulacro de la que debe ser interna y auténticamente vivida”.

Pobres y ricos. La distancia entre países pobres y ricos, “frontera cruel” entre el Norte y el Sur, entre el centro y la periferia -en la denominación al uso-, es también objeto de mención en el discurso: “es el permanente foso entre los que derrochan y los que no tienen, entre los dueños del poder y los sometidos a él”. Su descripción somera y sintética, sigue siendo válida 25 años después. Como probablemente sería igual –si acaso más radical- su posición al respecto: “Visto desde mi frontera, el resultado es hoy un mundo con medios técnicos suficientes para alimentar a todos, pero en cuya mitad sur persiste injustamente el hambre. Es decir, un mundo viciado en el que presumir de racionalidad económica es un sarcasmo, porque las recetas económicas impuestas desde el norte están desfasadas respecto del mundo actual y perjudican a la periferia en beneficio del centro”.

Presente y pasado de la teoría económica. También aborda Sampedro la evolución de la teoría económica que, dice, registra “grandes avances formales” pero “muestra su distanciamientos de las complejidades vitales”. Y es que, concluye, “el error está en pensar, por la creencia en un Orden Natural, que con ideas e instituciones de hace doscientos años se pueden afrontar los nuevos problemas y encauzar la técnica moderna en beneficio de todos”.

Las fronteras y los límites. En su distinción entre fronteras y límites, Sampedro ubica éstos últimos en el terreno de las cosas que deberían ser ‘sagradas’. “Nuestra civilización (…) ha roto con lo sagrado y elevado a sus altares lo más opuesto; a saber; el dinero y la eficacia material”, dice Sampedro”. La naturaleza, por ejemplo, que los “técnicos degradan y manipulan como mero recurso explotable”. Ni hay ya lugares sagrados “para el profanador turismo de masas creado por nuestro tiempo”. Tampoco el hombre es sagrado para el sistema, dice, “que tritura su persona hasta degradarla a la mera condición de mercancía y mercader”. Por eso, añade, ya “no estremece el hambre de pueblos enteros ni los muertos por bombardeos militares cuya «rentabilidad» se planea cuidadosamente, comparando las víctimas esperadas con el coste del material bélico”.

Amor, vida y muerte; sabiduría e iluminación. En su recorrido por las fronteras vitales, se ocupa también el académico, con su visión humanista, de aspectos como el amor (“no cabe amor sin libertad, ni auténtica libertad sin amor”), o la muerte (“no es lo contrario del vivir, sin o el horizonte que lo confirma”. Y reclama como esencial un “siento, luego existo”, pero no sometido a la manipulación del mercado, que sustituye “el goce directo de las cosas mismas por el simulacro de imágenes”. “Muy colmado de ciencia está Occidente, pero muy pobre de sabiduría (…) Ahora no se procura alcanzar la iluminación, sino sentir el latigazo del deslumbramiento. Se busca el estrépito, lo aparatoso, los focos publicitarios; no el silencio, lo auténtico, ni el resplandor tranquilo de la lámpara”.     

El desajuste de la civilización. En la sabiduría está la esperanza, dice el escritor, que ve “cada día más urgente compensar el desajuste esencial de esta civilización: “el de tener muchos medios sin saber ponerlos al servicio de la vida”. Pero advierte que en esa lucha no debe agravarse el desajuste con extremismos: “También el de la frontera, aunque sea la avanzadilla del cambio; porque el centro tiene sus razones y sus valores”. Porque, resume, “no hay convivencia sin tolerancia mutua”.

Todos estos pasajes figuran en el discurso con el que Sampedro formalizó su entrada en la Real Academia Española el 2 de junio de 1991. Discurso que merece disfrutarse en su integridad para comprobar la solidez de su pensamiento y la vigencia de de sus reflexiones. Valdrían muchas de ellas para arrojar luz sobre nuestras propias fronteras, como individuos y como sociedad; y sobre los límites que debemos respetar: “las fronteras tienen puertas (…) que pueden ser superadas, asumidas e incluso desplazadas, puesto que son producto de la conveniencia humana y se establecen para mejor interpretar lo real o para comodidad de la vida. En cambio, los límites carecen de aberturas y no es lícito franquearlos: quien a ello se atreva corre un riesgo mortal para su cuerpo o para su espíritu”.


Fuera de contexto: “I don’t want to be buried in a pet cemetery / I don’t want to live my life again” (No quiero ser enterrado en un cementerio de mascotas / No quiero vivir mi vida otra vez). Canción:  Pet Sematary. Ramones. Album Brain Drain  (Sire Records, 1989).


 

 

About the Author:

Nacho Pérez de los Heros
Periodista. Licenciado en Ciencias Económicas. Especializado en información económica y empresarial, formó parte de la sección de Economía de La Voz de Galicia y coordinó la edición del Manual Básico de Economía en Galego editado por esa cabecera. Corresponsal del diario Expansión en Galicia durante cinco años, ocupó posteriormente el puesto de Delegado en la Comunidad para poner en marcha y coordinar la edición autonómica de este periódico. En el ámbito de la comunicación corporativa e institucional ha sido jefe de prensa de la Consellería de Economía y Hacienda de la Xunta de Galicia; y actualmente ejerce de forma independiente labores de consultoría de comunicación y generación de contenidos para empresas e instituciones diversas.

2 Comments

  1. concha lópez 8 mayo, 2016 at 10:44 am - Reply

    Ese maravilloso discurso de Sampedro me inspiró la dedicatoria de FRONTERAS:

    “estés dónde estés mi amor,
    mientras no existan FRONTERAS
    será un placer el imaginar que sigues a mi lado”

    Concha,19/09/1996

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